
Harry & The Natives at Lake Okahumpka
| Categoría | Gerardo | Diana |
|---|---|---|
| ambiente | 10 | 10 |
| servicio | 9 | 9 |
| comida | 7.5 | 7.5 |
| precio | 2 | 2 |
No es un mal restaurante: es un mal cheat day. No pudimos pedir postre porque todos llevan alcohol, y la porción no alcanza para romper ninguna dieta.
Relajarse con vista al lago. Para mantener la dieta, no para romperla.
Este es el primero que no aprobamos, y hay que explicarlo bien, porque no es lo que parece.
Veníamos del día que nos jubilamos por un día en The Villages, metidos en esa comunidad de retirados, y nos quedó la pregunta de si los menús de allá sirven también para romper una dieta. Buscando y buscando encontramos Harry & The Natives, en el lago Okahumpka, que es de los sitios más típicos de la zona.
Un dato que en el video intenté explicar y se me enredó, así que lo dejo claro aquí: el negocio original abrió en Hobe Sound el 7 de diciembre de 1941, como Cypress Cabins and Restaurant, y ha tenido varios nombres a lo largo de los años. Esta sede, la del lago, es nueva: abrió en 2025.
Y el lugar es precioso. Ambientación 10, sin discusión. La decoración, la música, la vibra, la forma en que te atienden y el lago de fondo. Servicio 9: nos tocó una persona que nos trató muy bien y hasta hizo los chistes que corresponden cuando dos jóvenes se meten en un mundo de adultos.
Dos advertencias antes de seguir. La primera: no vayas en agosto. Nosotros fuimos en agosto y sudamos en la mesa, con vista al lago y todo. La segunda es de bolsillo: en nuestra cuenta la propina sugerida arrancaba en 20%, no en 18 ni en 15 como venimos viendo en Miami. Cuéntalo antes de pedir.
De entrada, los deviled eggs con bacon caramelizado. Vienen tres, que ya es una decisión rara, porque nadie te trae números impares si no quiere que pidas más. El bacon estaba caramelizado y cumplía, pero los huevos llegaron fríos.
De principal, pasta los dos, y aquí sí hay que darles crédito: es pasta hecha a mano, no comercial, y se nota. Estaba muy buena. Aviso aparte y gratis: si estás en una primera cita, no pidas pasta. No hay forma bonita ni decente de comer pasta.
El postre no lo pedimos, y ese es el problema. Los dos que había —el lemon pie y el chocolate bar cake— llevan alcohol, y en esta serie el cheat day se hace con comida, no con tragos. Las calorías tienen que venir del plato. Terminamos buscando postre en otro lado.
Y el precio. $121 por una entrada, dos pastas y dos bebidas, sin postre. Ahí me tengo que detener, porque eso es caro y nos decepcionó. Precio: 2. Es la nota más baja que hemos puesto en toda la serie.
Entonces, ¿por qué no aprobamos un lugar con 10 en ambientación y 9 en servicio? Porque el sello es de cheat day, no de restaurante. La porción era poca, no hubo postre, y terminamos clasificando la comida como fit: nos fuimos con hambre. Un lugar del que sales con hambre no puede aprobar un cheat day.
Si lo que buscas es un sitio bonito para relajarte con vista al lago, ve tranquilo. Si lo que buscas es romper la dieta, este no es. Este sirve para mantenerla.
Lo que repetiríamos y lo que no
Repetimos
- La pasta hecha a mano
- Sentarse con vista al lago Okahumpka
No repetimos
- Los deviled eggs: llegaron fríos
- Ir en agosto
Preguntas rápidas
¿Por qué no está aprobado?
Porque la serie es de cheat day. Los postres llevan alcohol y no pudimos pedir ninguno, y la comida es demasiado ligera para romper una dieta. Como restaurante está bien; como cheat day no funciona.
¿Es caro?
Mucho. $121 por una entrada, dos pastas y dos bebidas, sin postre. Le pusimos un 2 en precio.
¿Cuánto se deja de propina?
En nuestra cuenta la propina sugerida empezaba en 20%, y en los sitios de Miami donde hemos comido suele arrancar en 15 o 18. Es lo que vimos en esta visita. Cuéntalo antes de pedir.
¿Cuándo conviene ir?
En agosto no. Hace un calor extremo y se suda en la mesa aunque tengas la vista del lago.